Cuando ya no sientes nada...

¿Sabes esa sensación cuando estás tan horriblemente mal que todo deja de importarte? Como si de repente todo careciera de sentido y estuvieras metida en una especie de sueño. Has llorado tanto que te sientes completamente vacía, como si lo hubieras sacado todo fuera y no quedara nada más, ni sentimientos, ni emociones, ni siquiera las sensaciones más primitivas: hambre, sueño... Es un dolor tan profundo que él mismo te produce en sí analgesia general. Y si antes te encontrabas cada vez peor, tratabas de encontrar una salida por el laberinto y cada vez lo veías todo más oscuro, ahora te la suda si hay o no solución. Te quedas sentada viendo como pasa el tiempo, o incluso caminas, das un paseo, sin importar lo que se cierne a tu alrededor. Ya no tienes miedo. No importa lo que suceda. La angustia de antes, observando la evolución del problema, quedándote sin opciones mientras barajabas el peor final posible, ha desaparecido. Sabes que es muy probable que las cosas tengan ese final, pero te preguntas "¿y qué?" y curiosamente nada se revuelve en tu interior, ni un vestigio de miedo o de tristeza, ni una pizca de dolor ni de odio. Nada. Eso te sorprende a ti misma, y por un lado te alegras de que haya parado, y todo el sufrimiento parezca haberse evaporado, pero por otra parte, te asusta no tener nada dentro; incluso aunque te dé igual, te asusta abandonar el laberinto. No es como si una mariposa se agitara en tu corazón, removiendo esa turbación. No. Tú sabes que te asusta , pero no lo sientes. Porque eres incapaz de sentir nada. Y en algún momento, durante esa hibernación del sistema límbico, controlador de las emociones más humanas, te preguntas si realmente nada vale la pena, si realmente el dolor se ha esfumado, o despertará cuando vuelvas a verlo, o tal vez cuando te cuente que él está bien, que tiene una nueva vida y se mudó a vivir con otra mujer, esa que deberías haber sido tú. Entonces te planteas si realmente llegaste a asumir un final de manera que mataste todo sentimiento o si en realidad esa anestesia solo es una defensa, un reducto a causa de que jamás pudiste aceptar ese Jaque Mate. 

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