Si fuésemos como el resto

¿Qué sentido tendría todo lo que hacemos? Me gusta así, tal cual. Arriesgándonos todos los días. Haciéndolo diferente. Sé que es extraño, pero me gusta el hecho de saber que nada es definitivo, que es incertidumbre lo que mañana será de nosotros. Que puede terminar ahora mismo, así, sin más, tal y como empezó. No tiene nombre. Podemos pasar semanas sin hablarnos sin que nada cambie, sin ningún motivo. No hay razones ni normas. Tan solo es divertido, alocado, impredecible, imprudente. Solo incertidumbre. Lujuria y amor revolcándose entre hielo y rayos de sol. Porque sabemos que no deberíamos estar juntos. Yo siempre acelero tirando de ti y tú nos frenas justo a tiempo. Encajamos. Somos orgullosos. Esperamos a que el otro se rinda antes. No podemos decirnos algunas cosas pero siempre estamos. Me conoces. Interpretas mis movimientos sin necesidad de preguntas que sabes que no respondería. Tenemos tantos secretos para los demás... Prometimos no confiar el uno en el otro, tan solo porque somos iguales. Lo que hablan de nosotros, sin saber qué es verdad y qué es mentira. Por romper las reglas simplemente por el morbo de lo prohibido. Y aún así estamos siempre tan cerca... formamos parte el uno del otro. Es la libertad de tenernos sin estar comprometidos. No es como otra relación cualquiera. Lo nuestro es más, es inconcebible para el resto, inexplicable para mí. Y me encanta.

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