Una experiencia emocional puede ser tan excitante que casi deje cicatrices en el tejido cerebral

Empleando como estímulos imágenes afectivas, se confirma que las imágenes positivas y negativas se recuerdan mejor que las neutras. Aparentemente, la capacidad activadora de esas imágenes es un determinante fundamental para el recuerdo posterior; porque se recuerdan más las imágenes que son más activadoras para el sujeto independientemente de si son positivas o negativas. Pero hay pruebas de que la valencia puede ejercer una influencia aún mayor, porque aunque se recuerden mejor las imágenes emocionales, el modo de recordar depende de la valencia afectiva; las negativas se recuerdan de manera más precisa, con más detalles que cuando se vivieron, mientras que las positivas, se recuerdan como más familiares, pero sin detalles; por tanto gracias a la valencia afectiva, los estímulos emocionales negativos quedan registrados con mayor fidelidad y detalle en la memoria.


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