No te arrepientas

Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.

Iban a cumplirse dos años de correos frenéticos cuando Florentino Ariza, en una carta de un solo párrafo, le hizo a Fermina Daza la propuesta formal de matrimonio.. Presa del pánico se lo contó a la tía Escolástica, y ella asumió la consulta con la valentía y la lucidez que no había tenido a los veinte años cuando se vio forzada a decidir su propia suerte.

-Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no. 

El doctor Juvenal Urbino era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar al pasado.


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