¿Ser valiente o ser fuerte?

Entre todos los superpoderes que posee el ser humano están la valentía y la fuerza. Ser valiente es enfrentarte a tus miedos. Ser fuerte es asumir cualquier carga solo, responsabilizarte de tus sentimientos y de tus errores sin culpar a los demás y sin pedir a quien puede que alivie tu sufrimiento. A veces tenemos que elegir. A veces nos da miedo enfrentarnos a alguien que queremos porque sin darse cuenta, nos hace algún mal, porque quizá el único mal es el miedo que nos da hablar con esa persona. Ahí puedes coger tus superpoderes, respirar hondo, dejar caer tus lágrimas y decir todo lo que tengas que decir, todo lo que te asusta, y todo lo que podría liberar tu carga. Puedes hacerlo bien, no necesitas pasar la mierda a nadie, puedes buscar soluciones para ambos. Pero hay otra cosa que puedes hacer: puedes resignarte a sonreír cuando pasa, a darle los buenos días con un beso, a decirle cosas bonitas, a cocinar su comida preferida, arroparle si se queda dormido en el sofá. Puedes restringir tu vida a hacer feliz a esta persona y a intentar ser feliz por tu cuenta. Puedes no mencionar tus preocupaciones, guardar tus lágrimas y fingir que no tienes miedo porque la lucha emocional que sostienes cada día contigo mismo, no es su lucha. Ser fuerte es uno de los superpoderes más difíciles de manejar, pero si lo haces bien, ahorrarás cualquier tipo de sufrimiento a las personas que amas y esa parte de tu corazón quedará ensamblada por sí misma aunque el resto de piezas de tu vida permanezcan echas añicos en un puzle que solo te permites resolver tú mismo sin ayuda. Es seguir volando sin que las personas importantes sepan que tienes las alas rotas.


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