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Llamemos a la vida Carpe Diem


Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando
cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando,
cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor;
cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado,
si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado.
No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera,
más que duró lo que vio porque todo ha de pasar por tal manera.

Hay miles de personas y por tanto hay miles de vidas.
Hay vidas que cambian unas pocas y vidas que cambian a la humanidad.
Hay vidas alegres, vidas tristes, vidas breves, vidas largas.
Vidas longevas que han vivido poco y vidas jóvenes que lo han vivido todo.
Vidas vivas y vidas muertas, las hay marchitas y las hay floridas.
Las hay que merecen la pena, las hay que merecen penas.
Hay vidas que se echarán de menos y hay vidas que no se recuerdan.
Hay vidas que se aman y vidas por las que se llora.
Y aunque todas son diferentes todas llegan al mismo lugar:

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir;
allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir;
allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos,
y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
Jorge Manrique
Y por eso os digo que viváis como queréis que hagáis lo que queráis sin esperar.
Que todos los días sean una aventura. Que hagáis cosas que os gusta y os apetecen; y cosas que os dan miedo; y cosas que no habéis hecho nunca y que no sabéis hacer; y cosas que jamás se os habían planteado pero que de repente están ahí, esperando que seas tú quien agarre esa oportunidad que las ha llevado a llamar a tu puerta...

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