El hilo rojo

Si te alejas un poco y contemplas el mundo, te das cuenta de lo extraordinario que es todo. Qué frágil es la vida. Si te paras a pensarlo, un corazón puede dejar de latir en cualquier instante... incluso el tuyo. Qué de casualidades, qué de historias se mezclan y entrelazan, qué de cosas han de pasar para que dos personas lleguen a conocerse y aún más, a hacerse importantes la una para la otra. Hay quien ve tanta inmensidad en lo probable, que asegura que todo lo que sobreviene es cosa del destino.

Una leyenda japonesa asegura que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Pero nosotros somos lo probable, nosotros escribimos el destino (si quieres llamarlo así) en cada decisión. Nosotros tendemos puentes con hilos rojos.


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