Reinas de corazones

Nunca juegues con una mujer jovial y pura, de esas que están rodeadas de admiradores principescos. Nunca hagas daño a un corazón grande y lleno, de esos que enaltecen y atiborran a espíritus de ángeles. La melancolía nació de sus lágrimas, la rabia emanó de sus desdichas. Cuando el dolor brota en su rostro, galopan cien caballos con sus caballeros de alto porte, dispuestos a defender el honor de su musa, a ser el héroe que acabe con su amargura. Si te conviertes en el autor de su infortunio, debes saber que habrá quien te dé caza solo para disfrutar el placer de la sonrisa de esa dama.


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