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Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas

Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
La esperanza es aquello que nos impide abandonar un camino por si acaso fuera el camino correcto. Es lo que nos impide tirar tantas cosas inútiles por si algún día las necesitamos. Es lo que nos impide dejar un lugar, un momento o a una persona atrás porque tal vez sea el lugar, el momento o la persona adecuada. La esperanza es una trampa, es donde se materializan los sueños como posibles, aun cuando no existe ninguna evidencia de que se vayan a cumplir. Es un callejón sin salida. Sin la esperanza, las personas tomarían decisiones basadas en el presente, no confiarían en un futuro que tal vez nunca llegue, vivirían hoy porque no creerían en un paraíso tras la muerte, y sin embargo, sin esperanza ya estaríamos muertos.


A quien sé yo

Me engañaste, y “¡No has sido tú el primero!” 
dijieron mis amigos, 
un tiempo de tus pérfidos engaños 
victimas o testigos.

No sé quién fue el primero más el último 
sé que será un gusano. 
Buscará el corazón de tu cadáver, 
y ha de buscarlo en vano.
E. B


Nixon

A veces cuando algo sucede, pensamos que no debería haber ocurrido así. Por eso sentimos, cuando muere un ser querido, cuando perdemos unas elecciones, cuando sufrimos cualquier derrota, que todo ha terminado. Y no es verdad. Ése es el principio siempre. Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnífico que es estar en la cima de una montaña.


Así no se juega

Hay quien dice que en el amor, como en la guerra, todo vale. Pero no. El amor no debería ser una especie de guerra donde alguien sale herido después de miles de confrontaciones. En el amor nadie obtiene nada cuando acaba, pero quien pierde, puede perder mucho. Y así lo vemos, así nos lo han enseñado. Con consejos, trampas, formas de negociación. Con avisos de no confiarnos. Con precauciones de no entregar todas nuestras armas y aprender a guardar un puñal bajo la almohada.
Así se juega.
Y lo más alarmante es que a nadie le escandaliza. Pero yo me pregunto qué ganan quienes usan mentiras y fraudes para salir triunfantes, como si el amor fuera un juego en el que se hieren unos a otros en lugar de una oportunidad para ser feliz y hacer feliz a otra persona.


Lo que no te dicen

Cuando todo se acaba la gente más cercana siempre suele decirte lo mismo: "el tiempo lo cura todo", "a él le irá peor, nadie puede ser feliz con tantas mentiras, no te preocupes", "no merece la pena estar mal por un idiota", "él no era el adecuado, encontrarás a otra persona". Pero nadie suele decirte la verdad, porque la realidad siempre es más dolorosa. 

Lo que nadie te dice es que la vida es injusta y tienes que asumir que él, por mucho daño que te haya hecho, ha ganado el juego. Él está con otra chica que no te escuchará hasta que sea demasiado tarde y siempre encontrará la manera de ponerse de la parte de su niño. Sabes que es verdad porque a ti te pasó. Y probablemente siempre sea así. Tú no sabes si él es feliz o no, pero probablemente lo sea, se considere un triunfador, ¿por qué si no seguiría jugando de esa manera? Es importante que asumas esto, la vida no es un cuento, el bueno no gana siempre y el malo se pudre. Eso no funciona en el mundo. Y el hecho de perder no te convierte en una mala persona que se lo mereciera. A menudo nos castigamos a nosotras mismas como si no tuviéramos bastante con el sufrimiento que llevamos, creyendo que si nos han tratado mal es porque algo está mal en nosotras. Por eso tienes que entender que la vida es injusta, ¡tú no tienes nada de malo, el mundo es así! Así que no dejes que te cambie. No te conviertas en otra persona creyendo que así te irá bien. No. Si haces lo que crees correcto nunca tendrás tiempo para arrepentirte.

Lo que nadie te dice es que tú no eliges tus sentimientos, tú no eliges de quién enamorarte, no eliges que te traicionen y desde luego no eliges el dolor que viene después. Así que no te culpes. Bórralo de facebook, tira sus cosas, llora mucho y mantente cerca de tus amigos. Habla a diario con alguien, cuenta como te sientes. Cuando haya pasado el tiempo suficiente y estés preparada, ponte un vestido, cambia de look, sal de fiesta, baila toda la noche, haz tonterías que siempre quisiste hacer y nunca llegaste a cumplir a su lado. Cuando aún haya pasado más tiempo podrás escuchar vuestras canciones, ver vuestras fotos y no sentir dolor. Te aviso de que el tiempo para pasar estas fases es indefinido, y puede llevarte desde semanas a años curar el vacío. Y luego, olvídalo a él. No es un "olvida" porque su recuerdo te haga sufrir, sino porque a él no le importas nada. También es importante que asumas esto. Probablemente jamás le importaste. Él no te recuerda, todo el tiempo que pierdas en pensar en él no volverá y no te dará nada. Aunque duela ten presente que para él tu existencia no tiene ningún valor.

Lo que nadie te dice es que nada te garantiza que vaya a haber alguien para ti en el futuro. Tienes que aprender a ser feliz tú sola, sin necesidad de nadie, porque aunque hubiera otra persona, las relaciones acaban. Los amores de película solo existen en las canciones. Nos han enseñado que para realizarnos como personas tenemos que casarnos y formar una familia. Falso. La vida puede ser lo que tú quieres que sea, para realizarte solo tienes que hacerte feliz, y no hay nadie que vaya a hacerlo por ti incondicionalmente. Ya lo dijo John Lenon, no existen las medias naranjas, tú ya naciste completa y así tienes que aprender a vivir.

Lo que nadie te dice es que cuando lo veas a través de la perspectiva del tiempo, lo que te parece un mundo, solo habrá sido un guisante bajo tu colchón y entonces entenderás por qué decían que no merecía la pena sufrir tanto. Pero solo entonces. Mientras tienes que comer helado y ver películas bajo una manta mientras hablas con tus amigas de lo cabrones que son los hombres. Y lo más importante es que después aprenderás. Aprenderás a elegir, a no fiarte, a distanciarte de la gente, a esperar, a ver los detalles, a ser fría cuando sea necesario, a mantener tu dignidad por encima del amor, a distinguir la realidad de tus ilusiones y a vivir solo contigo misma sin necesitar a nadie. Olvídalo a él, pero recuerda el golpe. Siempre. Si no quieres que la historia se repita.

/409235/

Yo no puedo imaginarme a alguien pensando en mí antes de dormirse, sonriendo cuando me ve. No puedo imaginar que alguien concibe mil formas de soltarme un "te quiero" y se queda en silencio por miedo al rechazo. No puedo imaginarme a alguien buscando la manera de hacerme siempre feliz sin que sospeche de él o esperando ese momento de alegría cuando respondo a sus mensajes. Yo no puedo imaginarme nada de esto porque no soy una princesa perfecta o una superheroína increíble, solo soy yo. No soy la reina, tan solo un peón más en este tablero de ajedrez. Tengo mil defectos, soy dura, soy impaciente y cabezota. ¿Acaso alguien se fijaría en alguien así? Pero hay algo más. Ya lo imaginé una vez y la realidad me golpeó con traiciones y mentiras. Aunque quisiera, aunque se abriera una profundidad en mí deseosa de llenarse con el amor de ese alguien, no podría imaginarlo, porque hacerlo no sería más que caer en una ilusión hasta que la cruda verdad volviera a ponerme los pies en el suelo otra vez. Ya no soy capaz de perder el tiempo autoengañándome nunca más con esos sueños fatuos, sabiendo la deuda que acarrea hacerlo.

Cuentos...

Todos recordamos los cuentos de antes de irnos a dormir de nuestra infancia. El zapato de la Cenicienta, la rana que se convierte en príncipe, la Bella Durmiente que se despierta con un beso. Érase una vez… y entonces vivieron felices y comieron perdices… Cuentos de hadas, la base de los sueños. El problema es que los cuentos de hadas no se hacen realidad. Son las otras historias, las que empiezan con noches oscuras y tormentosas y terminan terriblemente. Son las pesadillas, que siempre parecen volverse realidad. A la persona que inventó la frase “felices para siempre”deberían darle una patada en el culo bien fuerte.

Érase una vez… fueron felices y comieron perdices… las historias que contamos son materia de sueños. Los cuentos de hadas no se hacen realidad. La realidad es más atormentante… más turbia… Da más miedo. La realidad es bastante más interesante que vivir felices y comer perdices.

Nunca me quisiste

Tal vez no fui lo que necesitabas.
Creo que ni siquiera fui jamás lo que realmente querías.
Pero te aseguro que fui más de lo que te merecías.

Corazones y jarrones

Un corazón se asemeja mucho a un jarrón:
 Una vez que lo rompes, a propósito o sin querer, no hay vuelta atrás. 
Puedes disculparte e incluso te podrá perdonar, pero seguirá roto. 
Incluso puedes hacer todo lo posible por unir de nuevo las piezas, pero aún así nada volverá a ser tan sólido y bonito como antes.

#131

Esperar algo de los demás solo porque tú estés dispuesto a darlo todo por ellos, es arrojarte por el precipicio que te hundirá en la decepción.

Grenade

Agarraría una granada por ti. Me cortaría una mano por ti. Saltaría delante de un tren por ti. Sabes que haría cualquier cosa por ti. Atravesaría todo ese dolor. Dispararía una bala a través de mi cerebro. Sí, yo moriría por ti, pero tú... tú no harías lo mismo.



#4

Esperar que la vida te trate bien por ser buena persona es como esperar que un toro no te ataque por ser vegetariano. 
Dennis Wholey