Confieso que no puedo con todo. Confieso que he perdido la cuenta de las veces que me he parado. Confieso que estoy harta de la cultura de la psicología positiva y de la sociedad de la falsa meritocracia. No todos tenemos las mismas oportunidades. Ninguno es igual a otro. No todos podemos hacer lo mismo. Y está bien. Ser malo está bien. Estar triste está bien. Nadie debería hacerse mierda porque el mundo le repita constantemente que debe sonreír, echarle huevos y volver a intentarlo. Nadie debería sentirse culpable por rendirse de vez en cuando. Tienes derecho a gritar, a llorar, a tomar otros caminos, a rodear muros en vez de saltarlos y a desviarte cuando quieras. La verdad es que nadie tiene derecho a decirte cómo vivir tu vida, aunque de vez en cuando necesites venir a buscar consuelo.
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Vuela más alto
Cuando crecemos dejamos de creer en los cuentos, en la magia, en los Reyes Magos... Dejamos de creer en muchas cosas que no existen para comenzar a creer en nosotros y tratamos de convertir la vida en algo más predecible, algo más manejable y menos incierto. Tratamos de moldearla como un trozo de barro que se nos resiste, que se tensa y con el tiempo se endurece para fijarte unas condiciones, un pacto amargo que terminamos firmando con una jornada laboral de ocho horas, un contrato vital que nos obliga a levantarnos siempre a la misma hora y alguna vez saltamos entre las grietas de los vacíos que llenamos con las cosas que todavía nos hacen felices. Dejamos de creer en la magia y seguimos viviendo una vida menos intensa, como si al sustituir ese indefinido mundo nuevo al que llegamos por unas leyes arbitrarias y coherentes, como si al borrar esa creencia de que "todo es posible" y hacer una criba con nuestros sueños, se nos apagara un poco esa llama que late dentro de cada uno... como si de repente viviéramos menos. Lo curioso es que aunque nos prohibimos creer en tantas cosas, seguimos viviendo por lo que no existe. Perseguimos las estelas de fantasmas que nadie verá nunca, corriendo, corriendo por los motivos equivocados. No hemos dejado de creer en lo imposible, solo nos hemos cambiado los zapatos, como si la perfección o la eternidad estuvieran esperando por nosotros al cruzar la esquina. Como si de alguna manera con estos zapatos pudiéramos adelantar a las mentiras que cada día llevamos con nosotros de la mano, esas que solo te atreves a mirar a la cara con una copa sentado en la cama: fingir que no nos damos cuenta de cómo nos arrastran de vez en cuando algunos recuerdos, que de tres pasos dos son hacia atrás, que cargamos con piedras que nos pesarán toda la vida, que no hay todo que nos podamos perdonar. Convertimos errores en miedos y vergüenza, sacrificamos creer en nosotros por creer en imposibles que no existen para tener algo por lo que vivir. No puedes volar más alto si no sueltas las quimeras que te hacen tan infeliz. Nunca serás perfecto y no vas a vivir para siempre. Vuela más alto.
Allí
Hay un lugar separado de lo que conocemos por un muro inquebrantable para lo físico y allí es donde van a parar todas las piezas rotas, todos los ojalá, los casi, los quizá. Allí las leyes físicas son irrelevantes. Allí van a veces los locos y habitan los que ya se fueron. Allí descansan las musas que bañan en inspiración a los artistas y espera como una caja de melodía todo nuestro futuro a que le demos cuerda. Allí el pasado siempre vuelve como en una máquina del tiempo y el dolor se disipa. Allí como en bolsas, reposan nuestros sueños y deseos y si vas, puedes coger todos los que quieras sin quemarte, sin trampas, sin que hiele la sangre. Allí hay un enorme tesoro que acumula el precio que pagamos por cada error que cometemos. De allí salen los cuentos, los mitos, las leyendas y eso de que el bueno siempre gana a los seres más perversos.
Allí puedes volver a ser quien eras. Allí las dudas se despejan como nubes en un cielo totalmente azul. Allí todo buen pasado es presente. Allí puedes revivir hasta el mejor día de tu vida. Allí puedes recomponerte en un segundo como si jamás te hubieran roto el corazón. Por eso allí es fácil sentirse bien. Allí lo encontrarás todo, a cambio te perderás a ti mismo. El precio del viaje allí es no regresar jamás.
Madriz
La vieja niña que no acaba de crecer,
se entrega por la noche a los extraños,
usa la mascara de lo que pudo ser
y busca el paraíso en los andamios.
Esta ciudad mordisquea mis poemas,
bebe mi sangre y se marcha sin pagar,
siembra muchachas tristes por la acera,
que no están cuando las vuelvo a buscar.
Me hace el amor si solo quiero sexo,
si me enamoro, se va con otro chulo.
Se sabe lo de cóncavo y convexo,
camina lento, pero meneando el culo.
Es callejón que a veces lleva al cielo,
la mecha que recorre los andenes;
caballeros sin honra que se baten a duelo
por doncellas que no bajan de los trenes.
Te llama por tu nombre
un día cualquiera,
pezones de semáforo,
corazón de ladrillo;
al mismo tiempo humilde y altanera,
corona de princesa,
bragas por los tobillos.
Aunque te deje lamerle las caderas,
nunca sabes si te volverá a llamar.
Guarda en las ingles todas las fronteras
que jamás me canso de cruzar.
Me deja pernoctar entre sus piernas,
me desaloja
si le da por recordar.
Me declara su amor
por las paredes.
Cuando amanezca,
Madriz
me volverá
a olvidar.
The only way
Las mentiras son la única manera que existe en el mundo de escapar de la realidad. Libros, películas, anécdotas... La fantasía se basa en mentiras. Y esa es la única forma de salir del mundo que conocemos. Las mentiras nos distraen, nos alivian, nos absorben, nos hacen felices. No podríamos vivir sin mentiras. Para ello se inventó el arte. Por eso las mentiras son tan necesarias en nuestra vida, y a veces tan dolorosas...
Yo ya te he encontrado
Hace tiempo leí que con cincuenta años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas 20.000 personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6800 personas. Pongamos que la mitad de esas personas, es decir, 3400, son hombres y la otra mitad mujeres. Y supongamos que de esos 3400, solo 1/3 están dentro del margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos 2/3, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca podríamos enamorarnos: familiares cercanos, ancianos, niños pequeños... Nos queda el siguiente numero: 1133,333... Pero redondeando pongamos unas 1000. De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola. Estamos hablando de una milésima parte: 0.001. Y a su vez, esa persona se enamorará de una sola entre 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas (1/1000) x (1/1000), lo que es igual a una posibilidad entre un millón, 1/1.000.000. Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón, en un hecho, en una realidad, ¿qué sentido tendría no aprovecharla, qué mas da lo que venga luego, qué importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo más difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.
Pero no eres tan imposible como todo el mundo piensa...
Life never goes on the way we wish
Los suicidas no son personas cobardes. Se rinden mientras el resto sigue luchando porque son los primeros en darse cuenta de que es imposible ganar esta guerra. Simplemente precipitan el final al que todos estamos destinados para ahorrar sufrimiento. Porque mientras están en la batalla, ellos pierden más de lo que ganan, y más de lo que mucha gente perderá nunca.

Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas
Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
La esperanza es aquello que nos impide abandonar un camino por si acaso fuera el camino correcto. Es lo que nos impide tirar tantas cosas inútiles por si algún día las necesitamos. Es lo que nos impide dejar un lugar, un momento o a una persona atrás porque tal vez sea el lugar, el momento o la persona adecuada. La esperanza es una trampa, es donde se materializan los sueños como posibles, aun cuando no existe ninguna evidencia de que se vayan a cumplir. Es un callejón sin salida. Sin la esperanza, las personas tomarían decisiones basadas en el presente, no confiarían en un futuro que tal vez nunca llegue, vivirían hoy porque no creerían en un paraíso tras la muerte, y sin embargo, sin esperanza ya estaríamos muertos.

Odio el mundo
Odio el mundo, es un lugar horrible. Los autobuses nunca pasan a su hora, la gente no dice por favor ni gracias, hay prejuicios y a nadie le importan los demás. Solo reímos, nos quejamos o lamentamos cuando nos ocurre a nosotros, cuando les ocurre a otros envidiamos, ignoramos y culpamos. Todo tiene precio, desde los baños públicos hasta el arte y las historias. Y por alguna razón que desconozco hay gente que disfruta haciendo daño, tanto niños como adultos. Nos encanta criticar las vidas ajenas, aunque no nos afecten para nada, y además siempre tiene que haber alguna moda que se imponga sobre las demás y alguna pauta totalmente inútil que de no seguirla, te convierte automáticamente en la lacra de la sociedad. Odio a la gente que se mueve como si fueran divos creyéndose superiores. Odio las leyes tan injustas. Odio la hipocresía. Odio la falta de respeto de quienes hablan a voces a ponen música a todo volumen estés en el metro o en la casa de al lado a las tres de la mañana. Odio lo oportuno que es todo: que cierren las librerías justo en exámenes, que llueva el día que justo vas a la piscina, que se te pinche una rueda justo antes de salir de viaje. Odio la poca profesionalidad de muchos que se hacen llamar "profesionales": médicos que no saben diagnosticar, profesores que no saben enseñar, políticos que no saben llevar un país... Y aún haciendo mal su trabajo les pagan. Odio la hipocresía.
Hay cosas que no van a cambiar, pero la razón por la que más odio el mundo es porque podría ser un lugar mucho mejor con unos pequeños cambios en la gente: ser más puntual, tratar de ponerse en el lugar del otro, darse cuenta de que hay cosas más importantes que el dinero... y mucho más bonitas que el sufrimiento ajeno. Vivir nuestra vida y dejar de meterse en la de los demás, defender la libertad de cada uno y ser uno mismo, sin seguir al rebaño. Sin que exista un rebaño. Tener un poco de humildad, moral y sentido de la justicia, sobre todo aquellos encargados de impartirla. Y un poco de sinceridad no nos vendría mal. Mostrar educación, porque nadie aquí se ha criado con rinocerontes... y profesionalidad cuando te has pasado años preparándote para cualquier profesión (demuestra al mundo que has aprendido algo). Odio el mundo porque podríamos ser mejores... pero no queremos. Como si no nos diéramos cuenta de que somos una sociedad... y en tanto los demás nos necesitan, pero todos necesitamos a los demás para sobrevivir.

Things will never happen, or... maybe?
Imagínate que fue hace un par de años, durante el verano entre primero y segundo de secundaria. Estás morena porque has estado tomando el sol junto a una piscina rodeada de piedras, te has puesto el chándal Juicy nuevo, y estás pensando en el chico que te gusta, el que asiste a ese otro instituto cuyo nombre no mencionaremos y que dobla pantalones vaqueros en la tienda de Abercrombie que hay en el centro comercial. Estás tomando cereales de chocolate como a ti te gustan, empapados en leche desnatada, y ves la cara de una chica en uno de los lados de la caja de leche. «Desaparecida». Es guapa, probablemente más que tú, y tiene una expresión resuelta en los ojos. Piensas "mmm, a lo mejor a ella también le gustan los cereales de chocolate. Y seguro que también le parecería que el chico de Abercrombie estaba bueno". Te preguntas cómo es posible que desaparezca alguien que… bueno, que se parece tanto a ti. Pensabas que solo desaparecían las chicas que participaban en los concursos de belleza.
Pues piénsalo dos veces.

I dreamed that love would never die
He slept a summer by my side
He filled my days with endless wonder
He took my childhood in his stride
...But he was gone when autumn came...
And still I dream he'll come to me
That we will live the years together
...But there are dreams that cannot be
And there are
storms we cannot weather
AMARTE
Amarte no fue un ramo de rosas en la tarde.
¿Dejarte cualquier día para siempre y no verte...?
Todavía me queda otro infierno más grande.
Esperar a que vuelvas más allá de la muerte.
V.N.

Epicuro
¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no sería omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

Piensa
A veces un segundo es demasiado tarde. Puedes fundir la vida a tu capricho y darle forma, pero no a los demás. A veces un error es insalvable. Una palabra incorrecta, un gesto a destiempo. Todo cambia. Y ya no se puede restaurar. Así que ten cuidado. Piensa. Da un paseo cuando los recuerdos te calienten el corazón y enfríate. Si condenas a algún inocente en pos del culpable, sentencias a la persona equivocada y ya pierdes para siempre a quien algún día más necesites. Del amor no resurge la confianza muerta, el remordimiento no cambia el pasado, el perdón no borra las heridas del recuerdo...

Vías y otros accesos
Hay discotecas a las que no podrás entrar, universidades donde no te admitirán, casas que no podrás comprar, clubes a los que no podrás pertenecer, incluso coches que no podrás conducir. Sin embargo los caminos para intentarlo están ahí, sin puerta ni precio. Las carreteras, aunque sea para continuar a pie hacia delante, siempre estarán abiertas.

¿No podríamos ser pájaros...?
Todo animal en general tiene un honor que el hombre no conoce. Los animales actúan por instinto careciendo de las herramientas humanas para construir una sociedad. El hombre vive atrapado en sus propias leyes, normas y convenciones sociales que alguien ha escrito, probablemente para su propio beneficio. Los animales, sin el poder de la palabra y del pensamiento, viven un nivel más allá. Atienden a las leyes naturales y a una intuición que tal vez escape al entendimiento humano. Una intuición que mantiene el ciclo de la vida sin alterar el respeto entre distintas clases, sin permutar la relación entre los seres de una misma especie. Una nobleza que lleva a los entes del mismo orden a ser iguales y luchar juntos y no entre ellos. Algo que ha debido de desaprender el ser humano cuando dejó de ser mono.

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