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Lógica femenina

No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que te has equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario. No te voy a pedir que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me des la mano cuando estemos en mitad de esa ciudad. No te voy a pedir que me digas lo guapa que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas nada bonito. Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme qué tal te fue la noche, ni que me digas que me echas de menos. No te voy a pedir que me des las gracias, ni que hagas el tonto conmigo cuando mis ánimos están por los suelos, y por supuesto, no te pediré que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. Es más, no te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre…

Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.
F K


Kama-sutra

Entre los siglos IV y VII, un sabio oriental, Vatsyayana Mallanaga, escribió en sanscrito un famoso tratado erótico, el Kama-sutra (aforismos sobre el amor).
A pesar de su carácter, forma parte de la literatura religiosa de la India. La parte relativa a los matrimonios, a las uniones permitidas y a las prohibidas, y a los deberes de los esposos, es idéntica a las prescripciones de las leyes de Manu. 

Esta obra es mucho más que un elenco de posturas sexuales. En ella se sostiene que el sexo es casi sacramental y esencial para la vida y que los placeres sexuales son necesarios y obligados para el cuerpo como el alimento. 

El nombre de la obra proviene del dios indio del amor, Kama, que fue quien, según los Brahmana, hizo nacer en el espíritu del Creador el deseo de tener compañía. Se le representa como un bello adolescente, montado sobre un loro y armado con un arco de caña de azúcar y flechas cuya punta son capullos de loto. Su esposa es Rati, diosa de la voluptuosidad. 
Unos 14 siglos después, nacieron otros dos libros que lo comentan y complementan, el libro hindú Ananga-Ranga y el árabe El Jardín Perfumado.


Esperaba algo distinto

Hay días que te despiertas y te quedas debajo de las sábanas pasando las horas. Has descansado pero no tienes fuerzas. Sabes por qué. No quieres enfrentarte a ti mismo. No te gustas. 

Hay días que los errores parecen más graves, los defectos más grandes, el dolor más intenso. No te gustas a ti mismo. A veces te preguntas por qué y tras la respuesta solo hay silencio. 

Mañana ya es ayer y nada ha cambiado, pero ¿qué esperabas? 

Un día te darás cuenta de que tú no estás tomando ningún tren. Tú vives en la estación. Y no es una estación vacía, al contrario: cada minuto pasan cien trenes, pero tú sigues sin tomar ninguno. Tú no los ves, o tal vez veas alguno y te dé miedo saltar sobre la marcha. Quizá lo que temes es caer sobre uno y que te lleve al lugar equivocado. 

Siempre dices "tomaré el siguiente, aquel que se pare por mí". Pero la vida no se para. Y tú sigues sin gustarte.

Pasas el tiempo esperando en la estación y alguien se acerca y pregunta "¿qué esperabas?" Tú lo miras con curiosidad, intentas analizar su alma antes de pronunciar "yo esperaba algo distinto". 

Él arruga su frente: "¿Distinto a qué?"

"Lo siento, en eso no puedo ayudarte". Se hace el silencio porque ni tú lo sabes.

A veces eres tú quien se acerca. Tratabas de relativizar el tiempo con un vaso de alcohol y ahora llevas otros tantos en vena. 

"Yo busco algo especial" le mientes a una ninfa eléctrica con sonrisa de demonio. Le mientes porque en realidad ni siquiera haces ni el esfuerzo de buscar nada. Ella no se da cuenta del engaño y cree que sabe a qué te refieres. Te da cinco minutos para que lo encuentres antes de saltar a su tren mientras tú la miras desaparecer. Añades otra a la lista. Un parche que no cura nada porque todavía no sabes dónde está la herida.

Sigues perdido en la estación con tus demonios. Los trenes pasan a tu alrededor y no te encuentras. No sabes a dónde quieres ir. Nunca lo sabrás, pero sigues imaginándote de camino con una brújula rota en la mano.

El problema no es que vivas en la estación, esperando algo que desconoces. El problema es que no quieres vivir ahí. No te gustas. Tienes una vida de la que quieres escapar. Te imaginas escapando. Eso alimenta tu esperanza. Imaginarte qué habrá más allá, a donde llegarás, te ayuda a levantarte de la cama cada mañana. Pero nunca escapas. 

No te gustas. Aborreces tu vida y quién eres. Pero no sabes por qué. Sabes qué es lo que no quieres ser: lo que eres ahora, pero no sabes quién quieres ser ni a dónde quieres ir. Te has perdido entre tus miedos y heridas y no te encuentras.

Sin embargo, tampoco estás dispuesto a tomar ningún tren para responder tus preguntas, para averiguar qué es lo que quieres aunque tengas que equivocarte mil veces. Para correr hay que caerse. Ya lo dijo Einstein, para conseguir otros resultados hay que hacer algo distinto. 

Yo esperaba algo distinto. Y la pregunta no era el distinto. La pregunta era la espera. Tenía que salir de mi propio interrogante pero solo se logra de una manera: tenía que saltar sobre cualquier tren, tenía que perseguir algo, porque perseguir ya es algo distinto a esperar. 

Tal vez estaba persiguiendo algo equivocado y entonces era momento de cambiar de tren. 

Pero cuanto más persigues, más cerca estás del camino que realmente quieres recorrer. Y probablemente no haya uno solo a lo largo de tu vida porque cada uno de ellos será algo que necesites en un momento determinado. 

Te hará crecer, te hará cambiar y entonces irás por otros senderos que te alejen más de la estación. Llegarás lejos, verás otros paisajes, conocerás a otros demonios, convivirás con más fantasmas y lograrás deshacerte de ellos, siempre y cuando no te pares. 

Y aun con todos los fantasmas, con todos tus miedos, con mil heridas más, con parches inútiles y otros tantos demonios, seguirás andando, porque comprenderás que andar, tropezarse, levantarse, correr y seguir es vivir. Y que solo cuando abandones la estación para comenzar tu vida, empezaras a convertirte en la persona que verdaderamente quieres ser.










The only way

Las mentiras son la única manera que existe en el mundo de escapar de la realidad. Libros, películas, anécdotas... La fantasía se basa en mentiras. Y esa es la única forma de salir del mundo que conocemos. Las mentiras nos distraen, nos alivian, nos absorben, nos hacen felices. No podríamos vivir sin mentiras. Para ello se inventó el arte. Por eso las mentiras son tan necesarias en nuestra vida, y a veces tan dolorosas... 


People fall in love in mysterious ways

Los amores terminan por todo tipo de razones, pero al fin y al cabo todos tienen algo en común: son estrellas fugaces. Un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad que en un instante se van.


Memories of My Melancholy Whores

Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
G.G.M.






Os desafío

Este es un reto para ser feliz otra vez por si pierdes las ganas. Se trata de hacer una lista con todos los momentos de tu vida de los que estés orgulloso o que simplemente te hagan sonreír. Recuerda en los malos momentos por qué estás luchando; cuando no tengas esperanza, sabrás a dónde ibas; cuando te mires al espejo y estés decepcionado, verás todo lo que has conseguido; cuando cambies te darás cuenta de todo lo malo que dejaste atrás; cuando tengas miedo de dar un paso, sabrás lo lejos que estás ya del comienzo del camino; cuando sientas que estás estancado, te acordarás de cuántos has subido; cuando sientas melancolía, revivirás lo mejor de ti; cuando te arrepientas de algo, habrá otros mil motivos para enorgullecerse; cuando olvides una lección, la aprenderás de nuevo. Una vez que hayas escrito los mejores recuerdos de tu vida, sigue haciéndolo cada día: tres motivos por los que hoy haya merecido la pena. Según los expertos, esto aumenta tu optimismo a largo plazo, ya que cada día se te hará más fácil recordar momentos positivos por encima de los negativos. Pero además te ayudará a vivir día a día, para que tengas tres razones que escribir, tres razones que recordar, y cientos de razones para que tu yo futuro esté satisfecho con su vida.


Futuro

Nunca mires atrás, el pasado no tiene nada nuevo que contarte. 
La vida es una calle de sentido único: solo se puede ir hacia delante.


Vacío

No lo sabemos, pero somos adictos a los sentimientos. Los sentimientos son un medio internacional de comunicación, nuestro mejor mecanismo de defensa y de adaptación. Quien no siente dolor, muere joven. Quien no siente miedo, se expone a la extinción. Quien no siente sorpresa, no encuentra motivos para explorar el mundo. Quien no siente tristeza no reflexiona sobre su dirección y destino. Los sentimientos participan en nuestras decisiones, recuerdos, atención, memoria y motivación. No podemos vivir sin sentimientos y para manejarlos, es necesario estar abierto a ellos. Cuando el daño es profundo, a veces llegas a no sentir nada. Te acostumbras a que falten, pero darías lo que fuera solo por una cosa: solo por recuperarlos.


Haruki Murakami

Cerrar los ojos no va a cambiar nada. No va a desaparecer simplemente porque usted no pueda ver lo que está pasando. De hecho, las cosas aún serán peor la próxima vez que los abra. Ese es el tipo de mundo en que vivimos. Mantenga los ojos bien abiertos. Sólo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y tapar los oídos no hará que el tiempo se detenga.

Pulp

¿Era Céline Céline o era otra persona? A veces me parece que ni siquiera sé quién soy yo. Bueno, sí, soy Nick Belane. Pero fíjate, si alguien grita: "–¡Eh, Harry! ¡Harry Martel!", casi seguro que le contesto: "Sí, qué pasa?" Quiero decir que yo podría ser cualquier otro. ¿Qué importancia tiene? ¿Qué tiene un nombre? La vida es extraña, ¿verdad? Siempre me elegían al final en el equipo de béisbol porque sabían que yo podía lanzar la pelota-hija-de-puta desde allí hasta Denver, ¡Ratas celosas!, eso es lo que eran. Yo tenía talento, tengo talento. A veces me miro las manos y me doy cuenta de que podría haber sido un gran pianista o algo así. Pero ¿qué han hecho mis manos? Rascarme las pelotas,firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los retretes, etc., etc. He desaprovechado mis manos. Y mi mente.


Algún día encontraré la manera de regresar...

Recuerdo la primera vez que nos besamos. Recuerdo cómo no quería dejar marchar tus labios, 
¡y cómo nunca me había sentido tan alto!


Ña

Para serte sincero, a mí nunca me ha servido de consuelo saber que vivimos bajo el mismo cielo, y vemos la misma luna. Podemos tener muchas cosas en común aun a distancia, pero si no te tengo, es como si no tuviera nada. Para mí eres como el café a primera hora, el cigarrillo en momentos de melancolía, el chocolate caliente en una noche fría de lluvia, la música durante un mal día. Eres la persona indicada en el momento correcto de mi vida. 
No sé cuántas vidas tenemos, pero espero encontrarte en cada una.


Sé tú mismo


Si no empiezas a resolver hoy tus problemas, mañana tendrás más.

A veces sentimos que todo en nuestra vida está mal. De repente empezamos a caer por un precipicio y ¿qué podemos hacer para evitarlo? Detenernos, encerrarnos, apartarnos, o solamente beber para olvidar la caída. A veces es como si el mundo se parara y te preguntas ¿qué hago ahora? Pero solo te has parado tú. No puedes meterte en la cama hasta que pase la tormenta, no puedes bajarte un momento a tirar toda la mierda. Con el tiempo te das cuenta de que nada se detiene, así que tú también tienes que seguir. Si te paras, la tormenta solo puede arrastrarte con ella. Tienes que seguir, seguir pensando que la vida es bella. Seguir confiando en el mañana aunque pasen días, meses o años. Hay que seguir luchando porque la vida es una constante batalla y por mucho que te hayan herido, si te rindes, pierdes; el agujero que te ha traído hasta esta encrucijada se hace más grande cuando te detienes, y entonces por él solo pueden caer más cosas. Salva todo lo que puedas, y sálvate a ti de la caída, a veces con una sonrisa es suficiente para empezar a cerrar la brecha. No dejes de luchar.


Irremediablemente...

En determinado momento llega alguien que rompe todos tus esquemas. Entonces haces por esa persona todo lo que te prometiste que jamás harías, todas esas cosas a las que llamabas tonterías, y aguantas todo aquello que nunca estuviste dispuesta a aguantar. Lo esperas aunque sean las doce de la noche bajo la lluvia y llegue veinte minutos tarde, ríes sus bromas y no te importa ser tú quien pague la cena. Cuando discutís, lloras en vez de mandarlo al carajo, como siempre recomendabas a todas esas amigas tuyas que estaban en una relación, y comienzas a entender esas conductas estúpidas que antes no entendías. Ni siquiera eres consciente de que lo haces e incluso cuando lo sabes, no puedes evitar seguir comportándote igual mientras tu cerebro te pregunta qué te pasa. Sabes que tienes una venda, y vivías tan prevenida que ahora puedes ver a través de ella la realidad, pero es inútil, algo interior te impide luchar contra lo que sientes, porque sabes que en tu interior todo es esperanza e ilusión.
En ese momento estás irremediablemente enamorada. 

El que no arriesga no gana

El que no arriesga no gana. Pero tampoco lucha, siente, se emociona, aprende, se enamora, se pierde, ríe, cae, se levanta, descubre, disfruta, es feliz, imagina sueña ni espera.
El que no arriesga no vive.


Un cuento real


Solo los errores miden lo que aprendemos

La educación se centra en que los alumnos aprueben, se saquen un título aunque no hayan aprendido nada. No hay más que ver que un examen evalúa tus conocimientos a partir de las preguntas que contestaste correctamente y que se corresponderán a tu nota, a pesar de que los profesores saben que la mayoría de sus alumnos estudiarán el temario el día anterior a la prueba y lo olvidaran al día siguiente. Lo que se queda grabado en la memoria son los errores. Los errores tontos, las preguntas trampa, las opciones ambiguas en que no te paras a leer bien el enunciado o a interpretarlo. Y cuando la próxima vez te percatas de la trampa, es entonces cuando te demuestras que has aprendido. Las respuestas que suben la nota se olvidan con facilidad.