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Quizás

José Ángel Buesa

Quizás te diga un día que dejé de quererte
aunque siga queriéndote más allá de la muerte
y acaso no comprendas que en esta despedida
aunque el amor nos une nos separa la vida.



El dinero no nos hace felices

El dinero no da la felicidad. Si estás de acuerdo no seas hipócrita: deja de decir que los chicos blancos de Occidente no deberían quejarse de su vida porque todos los días tienen un plato en la mesa. La depresión es una enfermedad del Primer Mundo. La depresión se ha criado como el resultado del exceso de información, de productos, de oportunidades y de variedad. Es el defecto de saber demasiado, y creer erróneamente que no has tomado las decisiones adecuadas y deberías ser más de lo que eres, solo porque lo tienes todo, solo porque has tenido todas las oportunidades en tu favor. Pero menospreciamos el poder del azar, de los momentos, de las personas y lugares de nuestra vida. Creemos que podemos controlarlo todo. No es así.  Cuando la vida solo te ofrece una cara del dado, es fácil actuar con lo poco que tienes sin dar vueltas a nada más, porque son imposibles desconocidos. Así que al tercer mundo llevamos la vacuna de sus conocidos, de la hepatitis, no llevamos Prozac. Eso confirma mi hipótesis de que el dinero no nos hace felices, porque la depresión es un asco. Es cierto que no puedes decirle a una anciana de Camboya que trabaja 15 horas diarias y ni siquiera tiene agua potable que tienes depresión, porque ni siquiera lo entenderá, pero te aseguro que nadie ha elegido pasar por esa situación. Si dices que el dinero no da la felicidad, deja de mentir a a las personas diciendo que deben estar contentos por tener comida, educación y un techo.


La vida no tiene normas

Cuando tenía doce años pasaba tardes enteras desnudando margaritas para hacer del mundo un lugar más simple, algo que podría predecir, que podría controlar, como las vidas de los personajes de Grease perfectamente acompasadas en sus coreografías entre frase y frase de guion. Sujetos de esos hilos que llamamos destino o aferrados a ciertas creencias, tratamos de sortear el caos de nuestra vida para apoyarnos en los momentos que tienen algún sentido, siempre burlando el papel del azar sobre nuestros acontecimientos y ensalzando a algún Dios para entender los motivos de esta maraña de tiempos y personas que se nos escapan de las manos.

Yo llamo madurar a entender, quizá algún día, que no hay motivos. Podrías comportarte de cualquier otra forma y tendría el mismo efecto. Quiero decirte que a la chica que lleva la falda corta le importa una mierda tu pene o quizá ha salido a buscar uno que le interese, o tal vez la mujer con una fantasía voraz de sexo es esa mojigata de gafas y pantalones anchos. Quiero decirte que aquel amigo que te ignoró todo el verano quizá todavía vea en ti a un amigo, aunque no sea recíproco, ¿y el que se acostó con tu ex tres días después de dejarlo? Ese tal vez te quiere aún como un hermano, pero a veces las cosas se nos van de las manos. Y no hay justificación válida ni motivos necesarios. 

Quiero que entiendas que cuando el jefe le dice a su esposa que la ama, no está mintiendo aunque sus ojos vuelen al culo de esa jovencita con quien pasa las noches en la oficina. Quiero que entiendas que no todos los religiosos son estúpidos, ni todos los musulmanes son homófobos ni machistas. Quiero que entiendas que ver Telecinco no determina el coeficiente intelectual de nadie. Y que puedo emborracharme cada fin de semana y leer cinco libros de domingo a viernes. No eres mejor ni peor que nadie, porque no hay normas. Porque pensar que ese chico de dos metros lleno de tatuajes es peligroso, es una construcción que no representa el mundo en que vivimos. Quiero que te olvides de ese manual con normas para la vida que llevas debajo del brazo, ese que predica cosas como que quienes van al psicólogo están locos, que los soldados son todos violentos o que votar al PP es de personas de cabeza cuadrada. Quiero que ahora lo tires a la basura porque ese código no representa el mundo en el que vives, no está sirviendo, no es útil, porque por mucho que creas que el jefe no siente nada por su esposa, tú no sabes cómo se siente. Porque por mucho que creas que esa chica que escucha reggaetón no tiene dos dedos de frente, tú no sabes si se dedica a salvar vidas o estudia ingeniería aeronáutica. Tengo amigos ex convictos que hoy en día son mejores personas que algunas que nunca pisaron una cárcel. Quiero que tires todas esas lecciones inútiles a la basura. La gente cambia y ni su aspecto ni sus aficiones pueden definir su inteligencia o si son buenas o malas personas. ¡Y tú no sabes nada de ellas! Deja de encarcelarte con prejuicios y serás libre.

Aprende que no todo tiene una causa, ni toda ley es justa, ni todo el bien regresa. No le debes nada a nadie. Entender que la vida no tiene normas es entender que los demás no tienen tampoco derecho a juzgarte, que no necesitas justificar tus gustos, tu opinión ni tu existencia. Que no tienes que avergonzarte, que no necesitas dar coherencia a cada decisión que tomas. Que puedes elegir lo que te apetezca sin importar lo lejanas que estén de tu pasado y presente y ya está. Que nadie tiene derecho a imponer cómo te sientes o qué deseas solo porque consideren que el mundo y las personas se guían por normas estrictas y no están todas naufragando a la deriva del azar. Que eres alguien independiente de tus errores y mereces todo aquello que puedas conseguir. Entiende que la vida no tiene normas, y entenderás que tú no tienes más límites que los que te has impuesto por culpa de ese código que has decidido seguir. Tienes derecho a reír en los malos momentos y a aspirar a un ángel de Victoria’s Secret incluso aunque tú tengas sobrepeso. Y sí, también puedes llevar esos pantalones cortos. Tienes derecho a pasar una tarde bebiendo cerveza y viendo el fútbol aunque la economía esté decayendo. No existen leyes físicas ni humanas que impidan esto. Tú no conoces a las personas, deja de tratar de encasillarlas inútilmente bajo esta normativa que has creado, deja de encasillarte a ti. Deja de pensar que no eres lo bastante bueno porque cometiste algún error, o que no mereces a una persona porque en el pasado la trataste mal. Déjalo porque puedes cambiarlo. Cambia tus normas.


Esta es la forma de crecer

Puede que la vida nunca esté a la altura de tus expectativas, pero es mejor, es algo real. Y la realidad supera la ficción. Aprende a apreciar lo que tienes cada segundo de tu vida en lugar de añorar todo lo que no tienes. Aprende a apreciarte. No se trata de lo bueno que eres, sino de lo bueno que quieres ser. Reúne el coraje para alejarte de todo lo que te hace miserable. La vida no viene con control remoto, así que si quieres ser feliz levántate y cámbiala. Puedes moldearla a tu antojo, pero nadie puede tenerlo todo en esta vida. Tienes que perdonarte por no controlarlo todo. A veces la tristeza te abruma, a veces no estás a la altura de los problemas a los que te enfrentas y necesitas darte tiempo. No siempre podrás hacer todo lo que quieras con tu vida. Necesitas avergonzarte menos ante la idea de que no eres suficiente. Necesitas perdonarte y seguir adelante con tu mejor intención como bandera. En el mundo solo dos tipos de personas consiguen el éxito: o naces afortunado, o te conviertes en luchador. Nadie elige cómo, cuándo ni dónde nacer. Nadie puede cambiar todas sus vivencias. Nadie ha vivido lo que tú. Nadie es como tú. No puedes simplemente seguir el camino de otro y esperar el mismo resultado. Por eso no puedes juzgar a los demás. Vivimos en el mundo que nos ha tocado y no quiere decir que nos represente. Dejemos de hablar de la humanidad como un mal estereotipo. Hay personas buenas que hacen cosas malas. No somos los errores que cometemos. El mundo no es cruel, es un lugar hermoso, solo ha experimentado hechos que lo son. No tratamos con hombres ni con mujeres. No tratamos con blancos ni negros. No tratamos con chinos ni africanos. No tratamos con gordos ni con feos ni con guapos. No tratamos con homosexuales, bisexuales, pansexuales, asexuales ni heterosexuales. No tratamos con ricos ni con pobres. No tratamos con etiquetas, tratamos con personas, personas rodeadas de piedras que les hacen caer. A veces nos las lanzamos unos a otros. Cada persona es un mundo. Hazte amigo de personas que no son de tu edad. Sal con personas cuyo primer idioma no es el mismo que el tuyo. Conoce alguien que no venga de tu clase social. Confía en alguien que ha tropezado donde tú no has pisado. Esta es la forma de ver el mundo. Esta es la forma de crecer.


#335

Hay dos razones por las que no confiamos en los demás: la primera es porque no conocemos a la gente. La segunda es porque nos conocemos a la gente.

#333

La vida es un examen difícil. Muchos suspenden porque tratan de copiar a otros; se olvidan de que cada uno tiene preguntas diferentes.

Art

-Imagina una ciudad donde no hubiera ni policías ni críticos de arte ni galerías ni museos... Unas calles donde cada cual pudiera exponer lo que quisiera, pintar lo que quisiera y donde quisiera. Una ciudad de colores, de impactos, de frases, de pensamientos que harían pensar, mensajes reales de vida. Una suerte de fiesta urbana donde todos estuviéramos invitados y nadie quedase exluido jamás... ¿Puedes imaginarlo?
- No.
La sonrisa ancha y franca volvió a iluminarle la cara.
-A eso me refiero. Esta sociedad te deja pocas opciones para escoger las armas. Así que yo cojo los botes de pintura... Como te dije antes, el grafiti es la guerrilla del arte.
-Es un enfoque demasiado radical – protesté-. El arte aún tiene que ver con la belleza. Y con las ideas.
-Ya no... ahora el único arte posible, honrado, es el ajuste de cuentas. Las calles son el lienzo. Decir que sin grafiti estarían limpias es mentira. Las ciudades están envenenadas. Mancha el humo de los coches y mancha la contaminación, todo está lleno de carteles con gente incitándote a comprar cosas o votar por alguien, las puertas de las tiendas están llenas de pegatinas de tarjetas de crédito, hay vallas publicitarias, anuncios de películas, cámaras que violan nuestra intimidad... ¿por qué nadie llama vándalos a los partidos políticos que llenan las paredes con su basura en vísperas de elecciones?


El fantasma

Me persigue un fantasma. No tiene rostro ni nombre. No es como los de las películas. No mueve objetos ni hay sangre. No lo conozco. Simplemente sé que está ahí. No se queda en casa a esperarme. Me persigue a donde quiera que vaya. Solo sé que está ahí. Me mira y enfría el aire, y se queda horas y horas mirándome. 

Yo ya estoy acostumbrada. 

Es como vivir a través de una ventana, en una casa oscura, vieja, sucia y destruida rodeada del jardín más hermoso, colorido y vivo que nadie haya podido ver nunca. Es mi jardín. Es mi vida. Pero solo puedo verlo a través de la ventana. No puedo salir. No puedo tocarlo. Hay un fantasma que me mantiene aquí encerrada como en un limbo polvoriento. 

Y creo que él no está en este mundo. Soy yo la que estoy dentro del suyo.

A veces no sé si estoy viva o muerta.

Trato de echar la vida a través de los años. Me pregunto cómo ocurrió. Cuándo. En qué momento me perdí y fui a parar a esta desolación para hacer compañía a este extraño compañero. Qué camino tomé y cómo se regresa. No lo sé. Solo puedo mirar las vidas de los demás a través de la ventana cuando pasan junto a mi jardín, como estrellas fugaces que me deslumbran por un segundo y luego desaparecen abandonándome de nuevo en mi oscuridad.

A veces creo que alguno de ellos va a salvarme.

Como si no doliera, como si no se dieran cuenta, como si no me vieran a través de la ventana. Mi césped tan solo roza sus zapatos y pasan de largo, pero yo siento que su alma se aferra a mí un instante, logrando que el fantasma se olvide de mí, se aleje desviando la mirada, para volver con más fuerza cuando me sueltan y quedo de nuevo cegada.

A veces siento que yo soy el fantasma. Por eso nadie me ve tras los cristales rotos de mi propia destrucción.

A veces me pregunto, cuando el fantasma me mira, cómo me siento. No lo sé. Es como si él absorbiera mi alma cuando se acerca. No tengo miedo, no es terrorífico, no estoy triste. Tampoco me da pena. O tal vez sí. Es el vacío que me rodea, entre mí y el fantasma, el vacío que empuja hacia dentro y que pesa mientras solo deja huecos, ausencias, frío. Y a veces pienso, mientras se acerca, que en realidad el fantasma es ese vacío, el agujero o quizá una ausencia.

Encontrarse

Hay días en que es difícil hablarle, libre y honesta, al silencio que me acompaña. Continuamente me dejo atrapar por las ilusiones, olvidándome de dirigir mis pasos hacia donde se supone que deben ir y dejándome arrastrar por mis sentimientos. A veces dejo de bailar y termino apagando cigarrillos sobre mis recuerdos porque tal vez te conozco menos de lo que una vez creí que te conocía. Pienso que podríamos estar más cerca. Que podríamos estar perdidos. Que podríamos encontrarnos. Pero de antemano sé que vivo a destiempo y con el viento en contra.
D. M.


Mensaje a los valientes:

Yo soy un bosque, y una noche de árboles oscuros: pero aquel que no tenga miedo de mi oscuridad, encontrará bancos llenos de rosas debajo de mis cipreses.


Pyrrhus et Cinéas

El hombre no es más que un accidente indiferente a la realidad del ser; está en la tierra como un explorador perdido en el desierto; puede ir a la derecha o a la izquierda, puede ir a donde quiera; jamás irá a ningún lugar... Y la arena cubrirá sus huellas...
Simone de Beauvoir.


Memories of My Melancholy Whores

Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
G.G.M.






Next stop... somewhere new

Cuando la rutina asfixia, el tiempo se para, los sueños mueren... a veces no se busca un destino, solo se huye de un lugar donde te has quedado demasiado tiempo. No buscamos acostumbrarnos ni acomodarnos, buscamos sorprendernos, y luchar por vivir un día más en este mundo solo para probar algo nuevo. Lo único que no queremos es simplemente existir en una rutina diaria... sin  aprovechar todas nuestras oportunidades, sin explorar la belleza de un mundo que podemos poner a nuestros pies solo con la inconformidad y las ganas.



Aspira a ser un aventurero

En la vida podemos clasificar a las personas en dos tipos: las personas aventureras y todas las demás. Las personas aventureras no tienen miedo de salir de su zona de confort, o mejor dicho, lo tienen pero no les importa. Los aventureros son esas personas a las que no debes decirles que no pueden hacer algo, porque de todos modos lo harán. Son aquellos que escapan y vuelan y nadan y recorren mil países para encontrar esa foto, esa obra de arte, ese recuerdo, a esa persona... Son personas que no tienen miedo de hacer lo que les hace felices, no tienen miedo de salir del charco, del aro en que se ha encerrado la sociedad. Son personas que no solo sueñan con ser libres: además lo hacen, sin importar el precio. Son todos los que creen en sus sueños y no esperan a mañana para llevarlos a cabo. Los que no necesitan destinos antes de salir de viaje, ni un botiquín, ni mil euros al mes, ni cinco años de preparación. Muchas veces se les ha llamado locos, temerarios, inconscientes... Son la clase de personas que recorren un continente en bicicleta con quince céntimos en el bolsillo, un par de chicles y un clip. Sin excusas, no importa el frío, la nieve o la lluvia, los obstáculos no son más que oportunidades para hacer algo diferente. Los aventureros no tienen miedo a equivocarse. No necesitan saber qué les espera en el futuro. Saben que lo peor que puede ocurrir es que mañana tengan que vérselas de nuevo para sacarse las castañas del fuego, pero no importa, porque la vida no va de vivir un día más para poder ganar otros cincuenta euros que pasado mañana podrás invertir en tu jubilación, porque nada está garantizado, ni siquiera el hecho de que haya un mañana para nosotros. Los aventureros saben que lo peor de la vida no es morir, enfermar, pedir en la calle o despertar en una ciudad desconocida sin poder comunicarte con nadie. Los aventureros saben que lo peor de la vida es no tomar todas las oportunidades, no invertir todos los días en una nueva aventura y arrepentirte al final de no haberlos vivido lo suficiente.

I dreamed that love would never die

He slept a summer by my side
He filled my days with endless wonder
He took my childhood in his stride


...But he was gone when autumn came...


And still I dream he'll come to me
That we will live the years together


...But there are dreams that cannot be
And there are storms we cannot weather

Un ejemplo a seguir


Se empieza a luchar hoy

Siempre quedan opciones, vidas que vivir. Después de hoy estará el mañana, donde habrá menos nubes, donde seremos capaces de correr más rápido, y si la lluvia moja nuestras alas, ¡no importa! Porque después de la lluvia sale el sol. Y seguimos corriendo hacia ese "después" donde volaremos más alto. Lo importante es que no te quedes estancado en el plan A, porque como en las películas, todo plan A tiene un plan B para cuando este falla. Y ahí estás, elaborando nuevas inferencias rápidamente sobre tu entorno para salir a la próxima carretera y no quedarte parado cuando esa por la que conducías está cortada. ¿Pero adonde irás ahora? Coge un sueño de los que dejaste en la mochila, el último lo estropeó el accidente que obstruyó el camino, y sigue corriendo para encontrarlo. No se trata de coger la salida fácil, se trata de no quedarte parado. Nunca. No quieres detenerte el resto de tu tiempo delante de una puerta cerrada. Así que cuando las posibilidades se agotan, te atreves a arriesgarte, a hacer eso que siempre has deseado y nunca te atreviste, porque ahora no hay más opciones, no hay un plan Z, es jugarte el as de tu baza o rendirte, quedarte en pausa.





Grandes sueños

Soñar es fácil, lo difícil es cumplir un sueño, pero es muy importante hacer todo lo posible por intentarlo, porque solo mientras luchas por un sueño eres verdaderamente feliz. Soñar es fácil, lo difícil es cumplir un sueño, pero por muchas caídas y decepciones que te aguarde el camino es muy importante que sigas soñando a lo grande, que tu imaginación vuele hacia lo más alto, porque cuanto más altas aterricen tus expectativas, hacia más alto te guiarán. Y si al final no estás en el sitio adecuado, en el sitio donde soñabas estar, ahí por donde se recostaba tu esperanza, no importa; porque al menos lo intentaste. Porque, si tus sueños hubieran sido más pequeños, hubieras caído a menos altura de la que llegaste a alcanzar. 
Es importante soñar, y es importante tener en cuenta que para cumplir algunos sueños, a veces hay que dejar otros atrás, por un tiempo... o para siempre, así que elige el adecuado. Y que tus ojos siempre estén fijados en la meta, sin importar los obstáculos que te rodeen.